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20 de junio de 2018

[opinión] La salida del capitalismo al fallar el intento de salir de la crisis capitalista

Wim Dierckxsens, Andrés Piqueras y Walter Formento.

La actual crisis mundial del capital y del capitalismo plantea redefinir la geopolítica mundial, redefine la forma del Estado y por lo tanto del capital dominante. El cuadro geopolítico hoy es complejo con muchas contradicciones y alianzas posibles. El futuro del mundo dependerá en buena medida de la correlación de fuerzas que entre las diferentes fracciones del capital y a la vez de las luchas sociales que sin duda emergerán en esta batalla que hasta nos puede poner en peligro de guerra a escala mundial.

I Los imperios financieros y la geopolítica

1. La fracción financiera estadounidense conservadora

Si la política de los globalistas apunta al desmantelamiento de la soberanía nacional, hay un fuerte bloque conservador dentro de los EUA que se opone a ello. Estas fracciones conservadoras buscan perpetuar el viejo imperialismo del país central y para ello promueven la estrategia de un unipolarismo unilateral, sustentado por el brazo fuerte del Pentágono y el complejo industrial y militar. Las empresas proveedoras de este complejo son Lockheed, Boeing, General Dynamics y Northrop, entre otros. Este bloque de poder cuenta con la fracción financiera liderada por de J.P. MorganChase (la primera banca comercial de los EUA), y el Bank of America (la segunda). Luego está Goldman Sachs (uno de los mayores grupos de banca de inversión y valores del mundo). Este capital financiero depende de la sobrevivencia del dólar, moneda internacional de referencia, defendida por su complejo industrial y militar. Su proyecto es ir por otro siglo americano y conservar su mundo unipolar junto con otros bloques continentales de poder subordinados como la UE y bajo su hegemonía.

A este capital financiero pertenecen las grandes empresas multinacionales del imperio Rockefeller. El vínculo del complejo industrial y militar con JP Morgan Chase (de la dinastía Rockefeller) ha sido muy directo. Así como los globalistas (con la dinastía Rothschild) manejan a la OTAN como su brazo armado, los Rockefeller trabajan con el Pentágono. El J.P. Morgan Chase controla además la ESSO y Hulliburton. El imperio petrolero de los Rockefeller se expresa además a través de empresas petroleras como Exxon Mobil, Chevron Texaco, BP Amoco y Marathon Oil, últimamente muy orientados a la autosuficiencia energética mediante la extracción de gas de esquisto en EUA y sus países vecinos del NAFTA. Los Rockefeller controlan asimismo la constructora de aviones Boeing, las aerolíneas United Airlines, Delta y Northwest Airlines y grandes empresas farmacéuticas. En términos políticos la dinastía ha sido mejor representada por los republicanos.

Estas fuerzas conservadoras al vincular sus inversiones mucho más al territorio nacional o continental (NAFTA) defienden a toda costa la soberanía nacional frente a las políticas de acabar con toda soberanía nacional del capital financiero globalizado y bajo ninguna condición perder el poder estadounidense como potencia hegemónica. Durante la era de la globalización la realidad de este capital financiero conservador ha sido la pérdida de competitividad económica y política frente a los globalistas. Este proyecto político está a la defensiva y se aferra más el concepto de Estado-nación-Estado-región hegemónica con sus controles geográficos. Su proyecto es detener el avance de la fracción del capital financiero global, que pretende acabar con la soberanía de EUA mismo.

Esta gran fracción conservadora del capital financiero y unipolar se ha desarrollado mediante y debe su poderío a crecientes inversiones en el complejo industrial militar. Sus gastos no solo se dan en el desarrollo tecnológico de la industria militar, sino cada vez más en la instalación y mantenimiento de numerosos y costosos bases militares en el mundo entero. Después de la caída del Muro de Berlín dicho gasto militar se realiza, sobre todo, a partir de una deuda creciente en dólares. Lo hacen mediante la emisión de bonos del Tesoro, es decir, a partir de determinada forma de capital ficticio. Mientras logren colocar sus bonos del Tesoro en el exterior, logran transferir este ´capital ficticio´ a manos de terceros países.

A partir de principios de los años setenta los países importadores de petróleo estaban obligados comprar petróleo en dólares. Mientras las naciones del mundo compren petróleo y su precio se mantiene alto, la demanda de dólares se mantiene alta. Se comprende a partir de ello que el capital financiero Estado continental y unipolar ha tratado de mantener el control sobre el petrodólar y de ser ´necesario´ a punto de guerra. Estas guerras se han dado sobre todo en Medio Oriente donde se concentre la compra/venta de petróleo en dólares.

Hoy en día el petrodólar sufre la competencia de la alianza entre Rusia (mayor productor de energía fósil) y China (mayor consumidor de dicha energía) y estos países compran y venden tanto gas como petróleo fuera del ámbito del dólar. A este plan también se integró Irán que dejó de vender petróleo en dólares. Si bien los medios hablan de la amenaza nuclear que aún presente Irán el país fue sancionado por vender petróleo por fuera del ámbito del dólar. En 2018 hay de nuevo sanciones norteamericanas contra este país para provocar un alza en el precio de dólar y mantener así en alto el precio del petróleo y con ello del dólar. Debido a la potencia económica y militar que es Irán, no se repitió el caso de Irak con Sadam Hussein o de Libia. Es un hecho que las sanciones actuales tuvieron un efecto contrario a lo esperado, ya que desde entonces Irán vendió más petróleo hacia el Este de Asia en yuanes chinos y menos a Occidente en dólares. Con Rusia, China e Irán cada vez más naciones de Eurasia e incluso en África dejan de negociar el petróleo y gas en dólares.

Con la reciente introducción y aceptación rápida del petro-yuan-oro la ´fe´ en el petrodólar se vino hacia abajo. Los países con gran superávit comercial con EUA que poseen grandes cantidades de bonos del Tesoro de EUA (China sobre todo) tienen un gran poder sobre una eventual manipulación del precio del dólar al realzar ventas menos o más masivas de los bonos del Tesoro. China ya no solo exige la compra y venta de petróleo en petro-yuanes, sino también para el comercio en materias primas y sobre todo los metales.

André Gunder Frank sostenía con certeza que al desestabilizar uno de los dos pilares del poder hegemónico de EUA (el dólar como moneda de referencia internacional) se acaba también el otro pilar: el sostén militar ya que depende de la capacidad de endeudamiento de EUA (Vea Uncle Sam without clothes, www.archivochile.cl, 13.01.2005). Cuando los bonos del Tesoro dejen de tener demanda viene hacia abajo la capacidad de financiar el complejo industrial y militar y queda más de manifiesto su carácter improductivo y estéril, o sea ficticio. Por ende no va poder mantener el gran gasto militar y sobre todo el gasto de mantenimiento de tantas bases militares en el exterior. En síntesis está en juego su gran poder económico, político y militar que le permitía dominar el mundo de manera unilateral y unipolar.

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